SUBGRUPO 1
Michael Mogotocoro
Yolanda Núñez
Sonia Caballero
Claudia Hernández
UNIDAD
5
LOS VALORES
MORALES
5.1 La actividad moral personalizante y liberadora:
El
hecho de que después de realizar determinada acción nuestra conciencia se
sienta satisfecha o, por el contrario, nos recrimine, es un hecho que
manifiesta en nosotros la existencia de actividad moral. Entendemos por
actividad moral el conjunto de operaciones psíquicas que valoran nuestra
conducta a la luz de algún canon de perfeccionamiento humano.
Para
muchos, la moral es una carga inútil que solo cobra cierto sentido, de interés
o de temor, cuando aparece conectada con una crisis social o con la religión.
Se ve así como un elemento opresor más bien que liberador. Algunos se lamentan
de la perdida de los valores morales.
Aunque
la perfección del hombre, como ideal, sea perenne, varía en cada época la
comprensión de esa misma perfecciona así como la determinación de los medios más
valiosos para alcanzarla.
El
problema surge cuando el conjunto de normas y criterios de bondad que posee un
grupo social se confunde e identifica con “la moral”. Este ha sido un error
permanente a lo largo de la historia, facilitado por la misma confusión a que
se presta el lenguaje.
El
deseo de presentar el verdadero rostro de la moralidad es lo que nos impele a
hablar de la actividad moral personalizante y liberadora. Porque puede haber, y
de hecho la hay, una moralidad que impida la libre realización de las personas,
una moral opresora.
Para
que la actividad moral de una persona sea un apoyo y no un obstáculo a su
realización, debe ser lucida, debe poseer una estructura dinámica de
creatividad y superación y debe ocupar el punto justo en el conjunto armónico
de la actividad personal.
Los valores:
Cuando
juzgamos un acto o una conducta, lo que hacemos es valorarlos de acuerdo con
algún criterio preestablecido. Si el acto se acomoda al criterio, lo
denominamos bueno; si no, malo. Los criterios que nos permiten juzgar sobre la
bondad de algo son muchos y de importancia muy diferente, de acuerdo con su profundidad
y universalidad.
*Historicidad y variación de los
valores:
Los valores cobran o pierden fuerza de
acuerdo al nivel cultural de los pueblos.
*Polaridad
y gradación de los valores:
Otra cualidad de los valores es que se dan
entre dos grandes polos extremos; el positivo y el negativo.
El polo positivo que se encuentra en el punto más alejado del nivel de
indiferencia en línea de perfección y el polo negativo o punto máximo de
contravalor, que se sitúa en el extremo opuesto de la escala como suprema
imperfección. Entre ambos se encuentra el punto cero, que indica el punto de
total indiferencia de una cosa para determinado valor.
*Clasificación
y jerarquía de los valores:
Los valore se pueden clasificar en grupos
utilizando diversos criterios, hay quienes los dividen en lógicos, éticos y
estéticos, otros le añaden también los místicos, eróticos y religiosos. De
acuerdo a la importancia vital que posea cada valor o cada grupo de valores, es
posible también establecer entre ellos una jerarquía.
Los valores morales:
Son
los que hacen referencia a la actividad moral del hombre; Tener sentido moral
para un sujeto significa hacer referencia a su poder ser, es decir, a su
posibilidad de realización siempre más perfecta.
El
valor moral como cualidad no reside en objetos particulares, sino en la
conducta misma del hombre; La conducta es una realidad sumamente compleja. Su
complejidad es debida a la riqueza de los mecanismos, recursos,
manifestaciones, estructuras institucionales, etc , que configuran el
movimiento de respuestas del hombre frente al medio.
Posee
valor moral todo aquello que es apreciado con sentido posibilitante en relación
a determinado proyecto de felicidad o perfeccionamiento del ser humano.
La
valoración moral es el motor de la actividad moral y de la reflexión ética.
Los valores, al servicio de la vida
La
vida humana total constituye el bien máximo,. Todos los otros bienes o valores
se subordinan a esta. Existen dos prohibiciones universales que son el “no
matar” y el “no robar” que al final vienen teniendo mucha similitud entre sí,
ya que matar no solamente es quitar la vida biológica, sino atentar contra
contra la libertad de alguien; La vida es el único fin, los valores solo son
mediaciones de ella, y en algunas ocasiones esos valores que son manantiales de
vida se convierten en armas de muerte.
En
la vida laboral, es probable encontrar situaciones en las
que se pone a prueba la escala de valores que cada persona ha forjado durante su
vida y durante su formación educativa. El comportamiento ético no es un asunto exclusivo de los
profesionales, pero compromete con mayor énfasis a quienes han tenido el
privilegio de una formación de nivel superior.
También
las profesiones tienen un fin social y éste consiste en servir adecuadamente
cada una de las necesidades que la sociedad debe satisfacer para posibilitar el
bien común.
En el diario vivir, hemos
acotado comportamientos que son juzgados de acuerdo con las características que
este tiene y que denotan la conducta moral de un individuo, ya que de acuerdo
con la sociedad estas actuaciones deben acomodarse a las reglas o normas que indican si una persona está actuando bien o mal
moralmente.
Los valores morales tienen
unas características que los identifican como tal, estas son la durabilidad, la
Integralidad, la satisfacción, la flexibilidad entre otras. Existen diferentes
agrupaciones de los valores, que están denotados de acuerdo a la sociedad y a
las costumbres que cada quien tiene o ha desarrollado con el influjo de la familia,
la escuela y la sociedad.
La conciencia moral se
define como la capacidad para poder juzgar objetivamente si un acto es moralmente bueno
o malo. Solo los actos humanos son susceptibles de esta diferenciación, ya que
son los que se realizan basados en la conciencia y la razón del hombre. Los
actos del hombre responden solo a la naturaleza, como los fisiológicos y por tanto no pueden
ser juzgados por la conciencia moral.
UNIDAD
6
LA CONCIENCIA
La denominamos como el conjunto de
principios fundamentales de orden moral y religioso que guían nuestra vida, es
nuestro interior, le decimos buena o mala dependiendo de nuestro
comportamiento.
La
conciencia corresponde a una actividad
profunda, propia y exclusiva del ser humano, nuestros actos,
pensamientos y decisiones deben ser consecuentes con ser consientes o hacerlos
con plena conciencia. Nada se hace sin
conciencia ya sean actos buenos o malos se hacen conscientemente.
Dependiendo
del grado de lucidez podemos hablar de los grados o niveles de conciencia:
Consciente, subconsciente, inconsciente, conciencia amplia y estrecha.
CONCIENCIA MORAL
La
consciencia moral surge de la comprensión de nuestra conducta, en ella está, la
valoración de nuestros actos, nuestros hábitos y nuestro modo de vida. Pero la consciencia moral es también la
consciencia de la libertad, consciencia
que reconoce que no todas las acciones son valiosas. Podemos plantear
que cuando el hombre no solamente comprende sus actos como propios, si no que
los comprende con sentido de perfección,
está ejerciendo su conciencia moral.
La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la persona
humana reconoce la cualidad moral de un acto concreto que piensa hacer, está
haciendo o ha hecho. En todo lo que dice y hace, el hombre está obligado a
seguir fielmente lo que sabe que es justo y recto. Mediante el dictamen de su
conciencia el hombre percibe y reconoce lo que está bien, lo que está mal y lo
que va en contra de la ley divina.
Dependiendo de nuestra edad se puede clasificar la conciencia, si
somos niños nuestra conciencia así hayamos alcanzado el uso de razón se puede
decir que es una conciencia impredecible y somos adolescentes decimos que
tenemos una conciencia moral formada o si somos adultos definiremos como una
consciencia madura.
LA CONCIENCIA, NORMA DE MORALIDAD.
La moralidad es la calidad de los actos humanos
en cuya virtud los designamos como buenos o malos, como acertados o erróneos.
Se trata de un término común relativo a la bondad o la maldad de un acto
humano, sin especificar a cuál de los dos se refiera. El opuesto de lo moral es
propiamente lo no moral, términos que indican que el acto no tiene significado
moral en absoluto, que simplemente no se refiere a la moral.
Los valores o principios son patrones de apreciación del bien, que
hábitos o modos habituales a juzgar dependiendo a la conducta de las personas.
Existen ejemplos de contenidos de conciencia, consistentes en
contenidos de la conducta y que encierran algún valor. Entre ellos podemos
destacar gran cantidad de fabulas, refranes y proverbios.
Ejemplo: La pereza es la madre de todos los vicios.
Son pocas las personas en estado de madurez que reúne todas las
condiciones para actuar con una conciencia ideal, si cometemos errores
frecuentemente debemos asumir que si somos conscientes es una falta al sentido
moral.
CONCIENCIA LIBERAL Y
LIBERADORA
Las diferencias que aparecen en el sentido de
la conciencia por el hombre primitivo y el hombre civilizado actual manifiestan
esta misma complejidad. La conciencia del hombre primitivo debería ser comprada
con la conciencia infantil; tiene más acentuada el carácter objetivo: proviene
de la divinidad, de los espíritus, de las leyes; de carácter colectivo: existe
una conciencia y una culpabilidad de grupo; finalmente, se exterioriza en
imágenes plásticas de tipo mágico y ritual. Al contrario, la conciencia del
hombre civilizado actual es refleja; consciente de sí misma, es una conciencia
libre y autónomo. Lo importante es el no
dejarnos arrastrar por el ambiente, la traición, la conveniencia social, la
rutina, lo importante es ser nosotros mismos y de dirigir nuestra conciencia.
La voz de la conciencia libre es molesta para
quienes medran en el engaño.